22 de Mayo, 11:56am


«Sólo la casualidad puede aparecer ante nosotros como un mensaje. Lo que ocurre necesariamente, lo esperado, lo que se repite todos los días, es mudo.
Sólo la casualidad nos habla.»

Milan Kundera


Un cuerpo fractura en la noche, retumba y el eco de la piel me alcanza hasta los pómulos vacíos de color. Parece que ha llegado, dicen que tiene las manos buscadas y envueltas en seda las costillas se asoman rectas. No posee los ojos llenos de pájaros como en los cuentos que escuchábamos de niños, pero vive, está queriendo lanzarse hacia el rincón familiar donde duermen los retratos futuros de una antigua espera.
Antes, los dedos estaban dormidos entre flores de cobre que enfriaban el lecho de la pequeña viajera. Estaban los labios sedientos secándose junto a los soles de Julio. Pero un hombre no es ya el suicidio loco de los años ausentes, sino un signo a develar entre puertos que abren y pasos insomnes que rellenan la noche de tibio letargo.
Un cuerpo. Dos cuerpos. El minutero de los días late desatento y fugitivo pero cercano, el aguacero sin piedras viene a situarse entre los campos de ebriedad.







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2 voces:

Numismatique dijo...

"Cuando entre en la atmósfera, arderé como un meteoro."

—Me pregunto si alguien me verá —dijo en voz alta.

(...)

La estrella blanca, resplandeciente, caía en el polvoriento cielo de Illinois.


R.B. - calidoscopio.

 Juan Pablo Giusepponi dijo...

Hoy no dejo nada.
Hoy no tengo voz.